Desprotección de la fauna del embalse de Monteagudo de las Vicarías

 

El embalse de Monteagudo de la Vicarías es una zona de gran valor ornítico, que trasciende sin duda las fronteras provinciales y autonómicas. Por eso está catalogado como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Zona Húmeda de Interés Especial. Con muy buen criterio se mantuvo hasta 2005 la veda de pesca en sus aguas, para no interferir  con distintas especies de aves, muchas protegidas, que allí nidifican, descansan en sus migraciones, o se concentran en determinadas épocas. Sin que hubiera ningún cambio en dicha situación (es decir, sin justificación ninguna) en la Normativa anual de pesca para 2006, la Consejería de Medio Ambiente autorizó la pesca en sus aguas desde agosto hasta marzo, por lo que ASDEN presentó alegaciones en enero de este año.

Este cambio en la normativa se hizo sin haber sido propuesto en el Consejo Provincial de Pesca de 2005, (a pesar de lo que diga el informe justificatorio de la Sección de Vida Silvestre de la Consejería: no figura en acta). Además es preceptivo que exista un Programa de Actuación para las Zonas Húmedas Catalogadas o, al menos, una Directriz de Gestión, que no existen. La modificación incumple por tanto la legislación vigente, sin que se haya dado ninguna justificación a estas irregularidades.

No sabemos qué presiones ha habido para que se desprotejan las aves del Embalse de Monteagudo. Si es cierto que hay Black-bass introducido ilegalmente en el embalse se constataría, una vez más, que la política de la Consejería de permitir la pesca, a veces sin límite, de las especies foráneas introducidas por algunos pescadores desaprensivos es nefasta y contraproducente: invita a que se sigan dispersando por todas nuestras aguas especies exóticas que atentan contra la biodiversidad y contra nuestras especies autóctonas. Los desaprensivos que lo hacen saben bien que se les dejará pescar los peces que vayan soltando por ahí, así que los seguirán soltando.

La actividad de la pesca en el embalse de Monteagudo de las Vicarías desde agosto a marzo afectará o puede afectar, según los casos, a especies tan emblemáticas como la cigüeña negra o el águila pescadora, a otras especies muy importantes en el embalse como el pato colorado, el zampullín cuellinegro o el falaropo picofino, por citar los más relevantes, y a muchas especies protegidas más que sería prolijo enumerar.

Las alegaciones de ASDEN presentadas ante la Consejería de Medio Ambiente no han servido para nada, aunque sí han confirmado –según consta en la respuesta- que la Sección de Espacios Naturales y Especies protegidas de la Consejería emitió un informe afirmando “la poca conveniencia en permitir el ejercicio de la pesca en el embalse de Monteagudo, manteniendo los usos actuales en beneficio de las especies silvestres que lo utilizan como refugio y área de alimentación”. El Jefe de otra Sección dentro de la propia Consejería de Medio Ambiente, la Sección de Vida Silvestre considera por el contrario que tal afirmación no está motivada, con argumentos tan peregrinos como que de Porrón pardo, una de las especies más amenazadas de Europa, existe una única cita en el embalse. Aparte de que hay más citas, su rareza debería de ser motivo de mayor protección, no de ignorarlo. También se alude al desarrollo socieconómico que supone la pesca, discutible en ese embalse y que sería más bien de carácter local, al que habría que contraponer el desarrollo socioeconómico que supone la observación de aves en un punto de interés nacional, con la diferencia de que la observación de las aves no tiene por qué suponer un impacto significativo y que, además el desarrollo socioeconómico no debería de justificar nunca una degradación de los espacios y especies protegidas.

En resumen, dentro de la Consejería de Medio Ambiente hay criterios absolutamente opuestos: el de la Sección de Espacios Naturales y Especies Protegidas y el de la Sección de Vida Silvestre. Y el criterio que ha prevalecido ha sido el que va a afectar negativamente a nuestras especies protegidas.

            El último Consejo Provincial de Pesca, convocado en agosto de 2006 y a las 14h 30 minutos, tenía todos los requisitos para ser el más rápido de todos los tiempos (unos veinte minutos) y de los menos concurridos. Aunque se planteó este tema, las prisas daban poco lugar al debate, consenso y clarificación de propuestas. Así que en la votación –no vinculante- ganó la propuesta de seguir manteniendo la pesca en el embalse, que será elevada al Consejo Autonómico. Sin embargo, en conversaciones posteriores con los representantes de algunas sociedades de pescadores se planteó la posibilidad de llegar a un consenso basado en la veda absoluta en la cola del embalse y una discreta ampliación del período de veda en el resto de las aguas. Pero de momento se puede pescar desde agosto en todas sus aguas, a pesar de que en la Ley 4/89 de Protección de la Naturaleza se prohíbe molestar a la fauna protegida.

 

 

Ángel Campos. Vocal de ASDEN en el Consejo de Pesca.

Soria, 5 de septiembre de 2006