Parece que las últimas lluvias no van a ser en absoluto suficientes para salir de la sequía que padecemos. Aunque la falta de lluvias en España es recurrente y parece ser que, a pesar de años muy lluviosos, va en aumento debido al cambio climático, no hay forma de que las Confederaciones Hidrográficas regulen una demanda que tiende al infinito.
Así que crecen las poblaciones costeras, aumentan las urbanizaciones, los regadíos y los campos de golf por encima de lo que permiten los recursos naturales y ahora pretende el ministerio llamado de Medio Ambiente con el Plan Hidrológico Nacional resolver el descontrol que él mismo ha creado. Pero no parece que la Comunidad Europea esté dispuesta a pagar dinero para ir en contra del principio de conservar la integridad de las cuencas que consagró su propia Carta Magna del Agua en 1968: La administración de los recursos de agua debe estar fundamentada en las cuencas naturales más que en estructuras políticas o administrativas. Y las Comunidades que cederían el valioso recurso no están dispuestas a renunciar al agua de sus cuencas para fomentar el mismo descontrol de siempre. No se niegan a dar de beber al sediento, sino a fomentar la especulación urbanística y el desarrollo insostenible.
El caso es que cada vez la demanda es mayor sin que la Administración hidráulica parezca estar dispuesta a ponerle unos límites razonables.
En este contexto aparece en los últimos años el lanzamiento y enorme desarrollo de una actividad como es el golf, con toda seguridad practicado por personas respetuosas con el medio natural, pero que, como la propia legislación reconoce, requiere una evaluación para que su impacto ambiental sea mínimo.Lo primero en lo que hay que pensar es que Soria no anda muy sobrada de agua, como se pone de manifiesto en la mayoría de nuestros ríos y arroyos esquilmados antes de terminar el verano. Muchos barrancos de los Pirineos, o de la Cordillera Cantábrica llevan más agua en esas fechas que varios de nuestros ríos juntos. En cuanto a los acuíferos sorianos, poco conocidos y mal controlados, no son como para tirar cohetes. Basta con pensar en cómo queda el río Abión, procedente de las aguas que surgen de La Fuentona, antes de llegar, exhausto y sobreexplotado, a juntarse con el Ucero, no mucho más boyante.
Hay sin embargo agua en Soria para varios campos de golf (u otros regadíos), captada en las proximidades del río Duero, tras el embalse, y quizá en algunas otras zonas, si se demuestra tras el correspondiente estudio riguroso la capacidad de recuperación del acuífero y el sostenimiento de sus correspondientes manantiales. Hay que saber que en muchas zonas de España se han quedado sin arroyos ni fuentes debido al abuso en la extracción de aguas subterráneas. En Soria ya estamos en ese camino. Debería de aprenderse la lección y, tras pretender hacer una estación de esquí donde apenas hay nieve, no hacer campos de golf donde apenas hay agua. Pero mientras las concesiones de agua dependan de las Confederaciones Hidrográficas hay pocas posibilidades de que impere el sentido común.
Tras el incremento de la afición al golf son ya muchos los pueblos, aunque a veces con fuertes tensiones, que aspiran a tener un campo en su término, generalmente en esa dehesa que ha sido pública y ejemplo de desarrollo sostenible durante cientos de años. Desde ASDEN hemos dicho en varias ocasiones que las maniobras urbanísticas que se crean en torno a los campos de golf - bien conocidas ya en la costa- deben ser al menos transparentes. En principio lo lógico y más respetuoso con el medio natural es ampliar y mejorar los cascos urbanos casi despoblados y dejar los montes -públicos o no- sin urbanizar. Por otra parte parece que a nadie se le ocurre hacer campos de golf en terrenos privados, en regadíos subvencionados o en terrenos baldíos sin gran valor natural. ¡Con todos los árboles centenarios que caen al hacer las grandes infraestructuras y que podrían transplantarse a un campo de golf!
Más allá de los intereses legítimos que puedan plantear los pueblos debería estar la Consejería de Medio Ambiente para ordenar el territorio.Con los campos de golf puede pasar lo mismo que con los Parques Eólicos, que la Consejería llega tarde mal o nunca.
Hasta el momento los promotores de campos de golf saben que no van a tener ningún problema, dando por supuesto que el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) es una pura farsa vacía de contenido. Dicho estudio lo paga la empresa promotora, a veces se maquilla un poco en la Consejería de Medio Ambiente, si hay alguna objeción técnica el político impone su criterio y posteriormente nadie se ocupa de vigilar su cumplimiento. Tanto es así que la Comunidad Europea ha advertido al Gobierno español de la defectuosa e incompleta trasposición de la Directiva que regula los EIA. También saben que aunque se salten a la torera todas las correcciones impuestas por el EIA tampoco va a pasar nada ¡Si esto ocurre en toda España, cuánto más en Soria, donde impera la política del amiguete y la palmada en el hombro!Tenemos dos ejemplos patentes. En el campo de golf de Pedrajas (que al menos capta el agua del Duero) a pesar de las indicaciones del Estudio de Impacto han caído decenas de robles centenarios, por no hablar del movimiento de tierras y de los intentos de aumentar el volumen edificable. En el campo de golf de Morón de Almazán se han dado un cúmulo de irregularidades merecedoras de la iniciación de un expediente, con una propuesta técnica de sanción que el Delegado Territorial rebajó a su décima parte. ¡En las manos de esa clase política está nuestro medio natural!
Está ahora pendiente el campo de golf de Sepúlveda, en una zona donde los arroyos y fuentes prácticamente se secan, por lo que han alegado algunos pueblos limítrofes reclamando un estudio hidrogeológico serio, antes de hacer una concesión de hasta 30 litros por segundo en época de sequía. Se plantea en una zona de interés para las aves, incluyendo la urbanización de una dehesa que es Monte Público...
Se habla ya de un campo de entrenamiento de golf en Lubia, y se da por hecho antes siquiera de presentar el proyecto para su Estudio de Impacto... Y todavía hay más rumores en varios pueblos...
Hay sequía, se habla de una nueva cultura del agua que fomente el ahorro ¿sería mucho pedir a la Consejería de Medio Ambiente que se ponga las pilas y organice cada cosa dónde y cómo debe de estar? Sabremos la respuesta.
ASDEN, www.asden.org
12 de marzo de 2002