Es digna de alabanza la devoción que el Sr. García Tabernero tiene por el bonito pueblo de Morón de Almazán. Pero quizá por ello no ha contestado a ninguna de las cuestiones que planteaba el artículo de opinión "La "cultura" del golf". En dicho artículo simplemente se referían hechos constatados que son ilegales, algunos de los cuales han supuesto la iniciación de expedientes sancionadores. La pasión que el Sr. García siente por su pueblo tampoco le da derecho a practicar la calumnia y la maledicencia, pues en ningún caso hemos criticado ni faltado al respeto a las personas, ni a la corporación municipal, cuya dedicación e interés por el pueblo no ponemos en duda. Decir que "atacamos al pueblo y a sus gentes" es un despropósito que no tiene sentido, salvo el que algo hay que decir cuando no se tienen argumentos.
El Técnico de Evaluación de Impacto Ambiental que instruyó uno de los expedientes sobre las ilegalidades del campo de Morón de Almazán, el que ya está resuelto, refiere en su informe que hay que valorar para determinar la cuantía de la sanción "la importancia del daño o deterioro causado, el grado de participación y beneficio obtenido, la intencionalidad en la comisión de la infracción y la reincidencia", pudiendo sancionarse con multa de hasta 500.000 pesetas. El Sr. Jiménez Juano, a la sazón Delegado Territorial, ignorando los argumentos de sus técnicos, lo dejó en 50.000 pesetas. Queremos reconocer desde aquí la labor de los buenos funcionarios de la administración, y hay unos cuantos, para que no caigan en el desánimo cuando el político de turno hace inútiles sus esfuerzos para que se cumpla la ley con el rigor necesario.
Es legítimo que los pueblos quieran tener cuantos más servicios mejor y desarrollar el mayor número de actividades posible. Pero cuando esas actividades tienen un impacto, suponen un consumo no sostenible de recursos o pueden perjudicar un interés más general, tiene que haber una administración que planifique, ordene y armonice los distintos intereses contrapuestos. Para eso existen las leyes, que aún con sus deficiencias, trampas y dispersión de competencias suelen estar hechas por técnicos que miran el interés general y que tienen criterio y conocimientos como para elaborarlas bien. En especial cuando provienen de la normativa europea. Por desgracia en España y en materia medioambiental, la administración en general, algunos funcionarios y numerosos políticos incumplen o amparan el incumplimiento de la ley con preocupante frecuencia. Las causas son diversas: desidia, ignorancia, falta de sensibilidad, tráfico de influencias, interés económico, populismo, etc... Muchos políticos hace ya tiempo que han sustituido las convicciones por las encuestas de opinión, que es el barómetro que mide las posibilidades de permanecer en su silla.
Termina el Sr. García con algo a lo que ya estamos acostumbrados. Cuando a alguien no le gusta lo que decimos nos aconseja sobre los graves problemas ambientales en los que deberíamos intervenir y nos critica porque no hacemos nada. Como si fuéramos funcionarios con sueldo obligados a proteger al medio ambiente. Por suerte contamos con muchas personas que nos apoyan, pero son menos las que tienen el tiempo o el impulso necesarios para trabajar muchas horas desinteresadamente en el intento de frenar la degradación acelerada del planeta que entregaremos a nuestros descendientes. No llegamos, ni mucho menos, a todo, Sr. García. Así que si le preocupan tanto las "barbaridades cometidas en nuestra provincia" sobre las que no hemos actuado, lo cual es cierto, ya sabe dónde encontrarnos. Necesitamos mucha gente para arrimar el hombro. A ser posible de miras amplias.