Algunas fuentes de energía son más "limpias" o más "verdes" que otras y el movimiento ecologista siempre ha reivindicado la sustitución de fuentes de energía altamente contaminantes por otras alternativas y renovables.
Sin embargo, hoy día se va descubriendo que ninguna, ni siquiera las llamadas "limpias", se implantan sin tener consecuencias negativas sobre el medioambiente. Se va viendo además que un exceso de celo por parte de los que promocionen e invierten en estas energías termina perjudicando no sólo el entorno natural sino también el desarrollo social y económico de las zonas en que se implantan. En la provincia de Soria éstas son precisamente las que actualmente empezaban a salir de su letargo por medio de economías sólidas con un elemento fuerte de actividades turísticas normalmente centradas en los atributos positivos de su entorno natural.
De esta manera, vemos que las minicentrales hidroeléctricas construidas en el río Duero, con fuertes subvenciones al precio de energía producida, tienen un impacto negativo sobre la calidad ambiental de la zona en que se construyen. Las turbinas producen un nivel de ruido muy persistente, el río en realidad es desviado por el canal de entrada a la central, quedando el cauce antiguo en ese tramo prácticamente vacío con el consiguiente impacto sobre la flora y fauna ribereñas y acuáticas y cambia también la estructura hídrica del río aguas arriba y aguas abajo, inundando zonas nuevas y secando otras, etc.
La nueva central de San Esteban de Gormaz no se escapa de estos impactos negativos sino que, por el hecho de situarse en pleno centro urbano del municipio, puede crear aun más problemas añadidos. Los sanestebeños harán bien en informarse sobre los importantes cambios en su entorno que la puesta en marcha de esta central significará. Ellos serán los que sufrirán las consecuencias ambientales y socio-económicas de esta minicentral, sin haber percibido beneficio alguno ya que se trata de una iniciativa privada.
En primer lugar, la población debe saber que el proyecto no fue acompañado de una Evaluación de Impacto Ambiental porque no era preciso hacerlo en la fecha en que se inició la tramitación de la ampliación de concesión. Esto no significa que no vaya a haber ningún impacto ambiental en la construcción y puesta en marcha de la central, sino, simplemente, que no se ha hecho un estudio "científico" sobre posibles impactos y, por tanto, los ciudadanos están desamparados ante cualquier perjuicio ambiental.
Como bien saben los sanestebeños, todas las instalaciones de la minicentral - la presa y azud, el canal de derivación, la cámara de carga, la tubería forzada, el edificio con turbinas y alternador y el canal de descarga - se sitúan prácticamente en el núcleo urbano de San Esteban Por lo tanto, los ciudadanos deben entender que "su" Duero ya no se parecerá en nada al de antes.
Según información de la Confederación
Hidrográfica del Duero, con la puesta en marcha de la nueva
central, el 90% del caudal del río (18.000 litros por
segundo) se desviará por el canal, es decir, en dirección
hacia el pueblo, y sólo el 10% (2.000 litros/segundo
- el llamado "caudal ecológico") seguirá
pasando por el cauce antiguo. En estos momentos, la mayor
parte va por el cauce natural haciendo una curva que se aleja
del centro del pueblo, dejando una zona de protección ante
posibles avenidas. Esta desviación de caudal puede conllevar
peligro de inundación tanto en la parte baja del pueblo
como en las riberas aguas arriba, donde se han construido en las
últimas décadas bastantes viviendas y donde existe
otra industria del pueblo, el Molino de los Ojos.
Así mismo puede adelantarse a los ciudadanos de esta localidad
que los alternadores producen un ruido continuo y molesto. Será
fácilmente percibido en la mayor parte del pueblo y muy
particularmente en las casas que dan al río desde la fábrica
hacia abajo y en el Centro Rural de Turismo situado al lado de
la instalación, por lo que es previsible que el turismo
que hubiera acudido a esta instalación, ya no lo hará.
Con la puesta en marcha de la central, es de suponer que el entorno se volverá más peligroso para los ciudadanos al tener que sortear diariamente, incluyendo niños y mayores, un gran canal con una corriente muy rápida que lleva 18.000 l/segundo de caudal. Es previsible que sea necesario construir vallas de protección en todo el trayecto, hecho que restará amenidad, belleza y naturalidad a los parques ribereños recién inaugurados por la Consejería de Medioambiente.
San Esteban de Gormaz, el municipio "ribereño" por excelencia, sólo podía alardear de un paraje natural único, constituido por los espacios de esparcimiento situados entre el cauce natural del río Duero y un canal ameno con sus puentes de piedra, estelas funerarias tardorromanos y (¿por qué no?) otros artefactos de gran valor arqueológico. En esto consistía el atractivo turístico del pueblo.
Es evidente que el Ayuntamiento ha apostado por la minicentral
al conceder licencia de construcción y ceder los terrenos
necesarios para la ampliación del canal. Dado el impacto
ambiental y socio-económico que va a tener esta industria
en su entorno, hubiera estado bien que el pueblo hubiera sido
informado de antemano y hubieran podido pronunciarse al respecto.
Por parte de esta Asociación, hemos apoyado desde hace mucho tiempo, y seguimos apoyando, la colocación de gran cantidad de aerogeneradores en lugares adecuados de la provincia para la producción de energía eólica. ¿No será que con estos aparatos ya produciremos un gran excedente de energía, sin tener que estropear un valioso entorno en uno de los pueblos más bellos de la provincia?