ASDEN presenta alegaciones al proyecto de hidrógeno, metanol y captura de CO₂ de 300 MW en Almazán, advirtiendo de irregularidades documentales, severos impactos acumulativos y graves deficiencias ambientales.
La Asociación Soriana para la Defensa y Estudio de la Naturaleza (ASDEN- Ecologistas en Accion de Soria) ha presentado alegaciones formales contra la solicitud de autorización ambiental y el estudio de impacto ambiental de la planta de producción de hidrógeno verde, metanol y captura de CO₂ denominada «Begonia». La instalación, impulsada por la empresa Green Capital Development 98, S.L.U. en el término municipal de Almazán, prevé una potencia de 300 MW.
El proyecto permanece sometido a información pública hasta el próximo 11 de septiembre de 2026. Sin embargo, ASDEN reclama la anulación del trámite y la apertura de un nuevo periodo de consulta, ya que no se puede consultar toda la documentación y se vulnera la normativa de acceso a la información ambiental e imposibilitan una participación pública real.
Asimismo, el colectivo alerta de severas contradicciones e imprecisiones en el expediente:
Ubicación errónea: El anuncio del BOCyL sitúa la planta en el polígono industrial El Berbillete, mientras que la documentación técnica ubica las instalaciones en parcelas de suelo rústico fuera del sector.
Contradicciones cartográficas: Existen discrepancias flagrantes entre coordenadas, planos y parcelas asignadas.
Documentación ajena: Se aprecian múltiples referencias (copia y pega) a municipios, organismos y proyectos que no corresponden a Almazán, lo que cuestiona la veracidad general del estudio ambiental.
Fragmentación del proyecto: Se han tramitado por separado elementos clave e indisociables para el funcionamiento de la planta, como la línea de evacuación eléctrica y la captación de agua.
Las alegaciones de ASDEN cuestionan especialmente la elección de la alternativa de El Berbillete frente a la opción de Frechilla de Almazán. La propuesta de Frechilla se sitúa en un entorno previamente transformado por infraestructuras energéticas y de transporte, lo que requeriría menores afecciones. En cambio, la opción seleccionada genera un mayor impacto paisajístico, precisa la construcción de un nuevo acceso y de varios kilómetros de tendido eléctrico, y se localiza en las proximidades del Centro Integrado de Formación Profesional de Almazán, espacio que alberga a más de un centenar de alumnos, docentes y personal de administración. ASDEN denuncia que no se han evaluado las posibles molestias por ruidos, olores o emisiones atmosféricas sobre este centro ni sobre el casco urbano.

La planta prevé quemar hasta 17.6 toneladas por hora de biomasa vegetal, algo menos de un camión trailer a la hora, y 140.825 toneladas anuales. Cantidades confusas porque el proyecto también afirma que será 46 t/h la entrada de biomasa. En cuanto a su origen, el proyecto dice que: el 70 % es de Astillas de Pino Pinaster, el 20% de residuo Leñoso, y el 10% restante de restos de cáscara de pipa de girasol, y del cañote de girasol y de maíz. Ese gran volumen de madera de pino; que no tiene la consideración de residuo forestal, sino de materia prima que ya posee un destino comercial; supone una competencia con otras industrias forestales de la zona cuyos efectos se deben evaluar. El uso de restos de cáscara de pipa, de girasol y maíz es irreal, en tanto que resulta antieconómico su recogida y transporte.
Además; la quema de tal cantidad de biomasa va a producir una gran cantidad de emisiones a la atmósfera, y en especial de micropartículas que el proyecto dice va a filtrar y no emitir a la atmósfera, una pretensión que no se suele cumplir de acuerdo a la experiencia que se tiene en otras instalaciones de quema de biomasa en la provincia. En total producirá un residuo de 7.000 toneladas al año de cenizas, cuyo destino deja en el aire. El proyecto obvia la existencia de la emisión de sustancias cancerígenas como los benzopirenos, y otros compuestos orgánicos volátiles, que se generan en especial por quemar madera de pino pinaster con abundante resina.
ASDEN advierte además de que Almazán ya soporta presiones por olores e industrias contaminantes, por lo que exige evaluar los efectos acumulativos con otros proyectos en la comarca, como las plantas de biometano Ceruleo Power y Biorig Energy, además de parques eólicos y fotovoltaicos.
En el ámbito natural, los ecologistas señalan que los estudios de fauna y flora son insuficientes, carecen de trabajo de campo riguroso que valore adecuadamente el impacto sobre zonas húmedas y vías pecuarias del entorno.
El agua subterránea captada del acuífero de Almazán a 380 metros de profundidad es la materia prima base para la electrólisis para obtener hidrógeno. El proyecto tiene un consumo de 103,84 m³/h y un consumo anual estimado de 830.720,40 m³, con un caudal continuo medio de 26,34 l/s, lo cual supone el 45% del consumo de agua de la ciudad de Soria.
Por todo ello, ASDEN solicita que no se autorice el proyecto en su ubicación actual hasta que no se subsanen todas las deficiencias documentales, se revalúen rigurosamente las alternativas y se evalúen los impactos acumulativos en la comarca.